desde que se inventó la electricidad, ya nadie se acuerda de los bambis voladores.antiguamente, ellos eran los encargados de subirse a lo alto de los árboles para traer bolsitas de luz de sol con las que rellenar velas, conversaciones de medianoche e insomnios de artistas.
estoy segura de que no muy lejos de donde vive karina, todavía queda alguno.
