lunes, marzo 31, 2008

10- el país rebobinado


ayer me despertó un mensaje del futuro:
un sms llegó a mi teléfono a las 12 de ese día,
cuando todavía eran las 11.

pensé que algún conocido estaba por viajar en el tiempo y, con las prisas de irse al futuro, se había olvidado de pedirme que le regara las plantas.
pensé que algún amigo había pasado demasiado rato dentro de un syncrotron haciendo experimentos.
pensé que era una alarma puesta por una versión atemporal y perfecta de mí misma para evitarme cruzar esa calle a esa hora justo cuando pasaba noséquécosapeligrosa.

en ese segundo en el que creí que todo era posible,
en ese segundo sin razón ni juicios,
en ese segundo en el que vive el tiempo en su mansión, pensé tantas cosas...

...hasta caer en la cuenta que no había adelantado la hora de mi reloj :)

domingo, marzo 30, 2008

9- el país sin tiempo*
















































































































* historia del post que fue y no es:

neko, mi gata, ha decidido que cualquier cosa que escribiera en este post estaba de más y lo ha arreglado saltando ágilmente sobre noséquétecla del ordenador, publicándolo de inmediato sólo con su título y sin que yo me diera cuenta...
claudia ha sido testigo de todo ello y, mientras yo borraba el post empeñada absurdamente en poner cualquier bobada, ha dejado este comentario (no a mí, sino a mi inteligente gata de Cheshire):

"Qué bien! pensé que era una broma. Despues me di cuenta de que en el país sin tiempo, nada puede ser medido. ;)"

pues eso, que la hoja se queda en blanco.
y el reloj.
y mi gata.

domingo, marzo 23, 2008

8- el país perfecto

el país perfecto, como todo lo perfecto, es quisquilloso y sólo aparece cuando le da la gana... estos son sus síntomas (tiene que ser una combinación de todos ellos, sino no vale):

una tarde de lluvia
una ventana para mirar como llueve
una taza de te calentando las manos
un buen libro
una mantita
galletas de chocolate

viernes, marzo 14, 2008

7- el país enlatado


amarse a mares.
si tengo que vivir en una lata de sardinas,
que sea contigo.

lunes, marzo 10, 2008

6- el país despistado


No recuerdo haber estado en el país del despiste. Sólo sé que la puerta de entrada son los agujeros de papel y que ahí van a parar todos los "ayquéteibayoadecires", los "cómosellaman", las palabras huidizas y los olvidos varios. Es un país que existe mientras estamos pensando en otra cosa.
Ahí se van de vacaciones las palabras cuando más creemos necesitarlas, dejándonos en ese estado de inquietud y abandono del que sí que sí que yo lo sé, demonios porqué no puedo acordarme... es un toque de atención para que las mimemos más, un hacerse de rogar al más puro estilo femenino.

lunes, marzo 03, 2008

5- el país compartido


a veces,
nuestros caminos se juntan
y aparece un nuevo lugar:
ni tuyo
ni mío,
de los dos.
es el país compartido,
y si no me das la mano
no sé cómo entrar.

jueves, febrero 28, 2008

4 - un país a pie

lo confieso.
dondequiera que vaya,
te busco.

jueves, febrero 21, 2008

3 - el país de los gatos


los gatos saben que no hay peligro de que invadamos su mundo.
tarde o temprano nos sale la vena responsable y empezamos a sentirnos mal: que si la cena, que si la colada... obligaciones absurdamente humanas que nos impiden seguir de siesta bajo el sol, seguir posando en el mejor rincón de la casa, honrando a cualquier rincón con la elegancia de nuestra presencia, seguir paseando/acariciando el suelo con nuestras patas de algodón, jugando con hilos y ovillos...
ojalá pudiera quedarme más rato en este país.
no se me ocurre un modo de ser gato que no me guste

domingo, febrero 17, 2008

2 - la ciudad del deseo


a esta ciudad sólo se llega en avión,
en avión de papel.
en la hoja de inmigración te lo explican todo:
pides un deseo, lanzas el avioncito y esperas.
en cuanto se cumpla, estás ahí.
feliz viaje a todos, os deseo un vuelo bien cortito ;)

(despegue y aterrizaje de mi avión-hoja de inmigración)

jueves, febrero 14, 2008

1 - paisaje tejido

mi libreta se parece tanto a un pasaporte que me está llevando a lugares imaginados para los que no se necesita visado ni cámara de fotos.
yo no sé dibujar, más bien juntar palabras. espero que os gusten mis "tejidos"
nos vemos en la siguiente página.

martes, febrero 12, 2008

otra liberta muji


bueno, pues recojo el testigo de colorlili en forma de libreta muji :)
la mía no es blanca, más bien parece un pasaporte...
mañana la saco del tendedero y veremos a dónde nos lleva

martes, febrero 05, 2008

la disparition


mmmm...
alguien ha estado leyendo a perec...

(¿dónde estarán todas las es robadas, eeeeeh?)

lunes, febrero 04, 2008

haiku blues


llueve en el mar.
las lágrimas
no se acaban.

miércoles, enero 30, 2008

reloj

1.
Lo peor del invierno es que por la mañana aun es de noche. Ni siquiera al levantar la reja de la tienda, que en el silencio de esas horas parece un choque frontal entre dos camiones, consigue uno despertarse del todo.
La rutina ayuda a sobrevivir hasta el primer café: levantar la reja, abrir la puerta, encender las luces, sentarse tras el mostrador, abrir el periódico, “buenos días Señor Tops”, “creo que no funciona, Señor Tops”, “sí, lo intentaré”, “hasta mañana, Señor Tops”, abrir el termo, sentir el cálido olor negro. Sobre el mostrador, una taza de café, un minúsculo rayo de sol, un periódico, un reloj y un hombre dormido.

2.
Su turno en la fábrica empezaba antes del amanecer. Durante el trayecto a pie desde su casa intentaba mantenerse despierto soñando en el día en que podría quedarse durmiendo en su cama: escondido entre sábanas y almohadas. Sería justo que ahora, en la vejez, pudiese dormir tanto como había soñado, pero ahora no tiene sueño. El sonido de sus pasos es ahora más lento, más solitario. Ya no camina por carreteras polvorientas sino por las húmedas calles de la ciudad, igualmente frías y desangeladas como las de la fábrica donde perdió el sueño. Sus pasos ahora no son una nana, sino un despertador.

3.
Cada mañana, los cansados ojos de la portera se abren exactamente con el ruido seco del portón cerrándose. Mientras el Señor Tops inicia su rutinario paseo, la portera nota la temperatura del invierno en el cuerpo con el contacto entre sus pies y las heladas baldosas verdes del suelo.
Cuando empieza a barrer la portería, suena el despertador. De nuevo ha olvidado apagarlo. En cada baldosa que limpia imagina la cara del Señor Tops. Todavía no ha decidido cómo hacerle pagar los diez minutos de sueño que le roba cada mañana.

4.
Levantar la reja, abrir la puerta, encender las luces, sentarse tras el mostrador, abrir el periódico.
- Buenos días, Señor Tops.
Desde hace 35 años, el Señor Tops entra a las 8.01 en la relojería. Hace exactamente 35 años que su reloj dejó de funcionar. Hace también 35 años que dos generaciones de relojeros intentan convencerle de que es imposible arreglar los engranajes de tan precioso reloj. Desde hace 35 años el Señor Tops insiste.
- Lo siento, temo que hoy tampoco funciona.
- Quizás mañana.
- Quizás. Hasta mañana, Señor Tops.
Abrir el termo, sentir el cálido olor negro. Sobre el mostrador una taza de café, un minúsculo rayo de sol, un periódico, la huella vacía de un reloj, un hombre perplejo.

5.
Un anciano con un reloj en la mano se detiene frente a un bar. Su matrimonio siempre olió a tostadas recién hechas.

6.
Mientras la portera barre, el relojero se pregunta por qué alguien tan preciso y metódico como el Señor Tops necesita un reloj.

7.
La recuerda siempre de espaldas, preparando el desayuno. El delicioso olor de sus tostadas llevaba de cabeza al repartidor del periódico, al de la leche y por supuesto, a él. Era el único momento del día en que podían estar juntos. Cuando llegaba del trabajo, ella dormía, así que poco a poco el desayuno se convirtió en el momento más romántico del día.
- Date prisa o llegarás tarde.
- Tengo tiempo.
- No, no lo tienes. Llegarás tarde.
- Contigo el tiempo deja de existir.
- No digas tonterías, llegarás tarde.
Estaba también de espaldas el día en que encontró su regalo de aniversario escondido entre botes de mermelada y panecillos.

8.
En los bancos del parque se sienta cada mañana, entre las 8.30 y las 9.27, un anciano. Tiene un reloj en la mano. Murmura en silencio. Quienes leen los labios saben que en su boca hay las mismas palabras que lleva en el corazón. “Espero que algún día dejes de necesitarlo y el tiempo deje verdaderamente de existir entre nosotros dos. Con cariño, Lucía”. Mientras su boca recuerda, sus ojos vitriosos observan los colores del amanecer. A las 9.28 vuelve a casa y desayuna. Panecillos con mermelada.

9.
Su mujer murió hace 35 años. Un día antes de que su reloj dejase de funcionar.

10.
Levantar la reja, abrir la puerta, encender la luz, sentarse tras el mostrador, abrir el periódico.
- Buenos días Señor Tops, ¿cómo está hoy su reloj?
- Cansado, muy cansado. Quisiera que funcionase ya.
- Y… ¿no sería más fácil comprar uno nuevo? Mire, precisamente acabo de recibir algunos digitales que...
- No lo entiende. A mí no me importa el reloj. Me importa el tiempo. Ella se lo llevó.
- …
- Desde que ella no está, las horas no tienen sentido, los minutos no pasan, los segundos están parados. Mientras este reloj funcionó, fui feliz. Sé que cuando vuelva a funcionar será porque volveré a verla. Y esta vez podré olvidarme del maldito tiempo porque no acabará nunca, ¿lo entiendes?
- … Vale, veremos qué puedo hacer. Hasta mañana, Señor Tops.
Abrir el termo, sentir el cálido olor negro. Sobre el mostrador una taza de café, un minúsculo rayo de sol, un periódico, un reloj y un hombre desconcertado.

11.
Hoy el ruido del portón al cerrarse no despierta a la portera. Ha decidido que nadie se dará cuenta de que no ha barrido las heladas baldosas de la portería. Hace demasiado frío incluso para limpiar. Por primera vez en su vida, duerme diez minutos más.

12.
Levantar la reja, abrir la puerta, encender las luces, sentarse tras el mostrador, esperar impacientemente su llegada. Hoy es uno de esos extraños días en que uno se siente orgulloso de su trabajo.
- ¡Buenos días, Señor Tops!
- ¿Y esa sonrisa?
- No se lo creerá, ¡está funcionando! Es un verdadero milagro, durante 35 años hemos sido incapaces de entender cuál era el misterio y, sinceramente, todavía no lo he descubierto, pero no cabe duda de que está func… ¿Señor Tops? ¡Señor Tops!
Abrir el termo, sentir el cálido olor negro. Sobre el mostrador una taza de café, un minúsculo rayo de sol, un periódico, un hombre que sonríe y otro que llora.

13.
Tic, Tac.

martes, enero 29, 2008

greguería nocturna

Las estrellas no tienen quien les haga sombra