
un día, mientras miraba por la ventana, me sorprendió encontrarme cara a cara con una antena. digo cara a cara porque me estaba mirando fijamente a los ojos con sus dos bombillas rojas y sus manos de alambre en posición de ataque.
ese día comprendí que un ejercito de gambas lunares, antenas y repetidores de móviles estaba preparándose para conquistar el mundo desde nuestros tejados.
ahora creo que los enanos de jardín también están en el ajo.
no sé a vosotros qué os parece...
