las rejas son así.
unas veces florecen
y otras lloran.
Y es cierto, yo he hablado varias veces con ellas y nada. Les expliqué que tal vez podríamos utilizar las lágrimas para regar las flores, y equilibrar un poco tanta emoción desbordada...pero no, ellas son así. No dan su brazo a torcer tan fácilmente.
Algo me hace pensar que cuando conozcan a la ventana que encontró al, con su mayúscula sonrisa, las cosas pueden empezar a cambiar un poco...
